lunes, 5 de septiembre de 2011

The Hour, la BBC sobre la BBC

SPOILERS de la primera temporada de The Hour

Los chicos de la BBC no se creen eso de que la sinceridad está sobrevalorada. Incluso para decir que la verdad no es tan importante como parece, los de la cadena pública británica cogen el toro por los cuernos. Y es que ni Mad Men ni Rubicon; The Hour es puro Todos los hombres del presidente y State of Play a lo televisivo. Y mucho más valiente es la tarea cuando se trata de destapar las luces y las sombras históricas de tus propios jefes. Que no despisten ni el macguffin político ni el macguffin retro, que ahora se lleva mucho (la sombra de Weiner es alargada); The Hour es una serie no tan clásica sobre periodistas enfrentados al poder, a las instituciones que les dan de comer, y a las consecuencias de la verdad sobre ellos mismos, que es mucho más posmoderno. La BBC utiliza The Hour para hablar de la BBC, y presumiendo de estatutos a lo Hormigas Blancas, destapa hasta lo menos políticamente correcto. Así sí que se trabaja a gusto.
 
Pero por algo dicen los maestros que la forma es también el contenido; entrecomillo aquí que The Hour no es ni Mad Men ni Rubicon. Es cierto que Abi Morgan, creadora de la serie británica, es especialmente acertada en echar mano de la trama conspiranoica a lo seventies y del contexto sociocultural de los años 50 para hablar de la impunidad en la corrupción del poder político y el inmovilismo instalado hasta en los medios de comunicación más modernos. Referencias genéricas como la extraña relación entre el suicidio de una joven y el misterio escondido tras un crucigrama de periódico; el triángulo emocional entre Bel, Hector y su mujer; o las dinámicas de poder entre el gobierno del Primer Ministro y la propia BBC (en las que las mujeres salen claramente perdiendo), son imprescindibles en la dramatización de una historia sobre investigación periodística en la que las convenciones sociales y políticas están muy presentes.


Tal combinación de fórmulas es precisamente lo que hace The Hour especial dentro de las ficciones sobre los logros del periodismo. The Hour evita caer en el idealismo clásico respecto a la figura del periodista y relativiza la importancia de su labor en momentos en que ser imparcial puede no ser lo más correcto. El último capítulo difícilmente podría echar más balones fuera cuando se le pregunta sobre la integridad: Clarence da luz verde a las trampas de Bel para difamar al gobierno, Hector abandona la emisión a fin de no significarse políticamente, y Freddie consigue cargarse el programa al destapar lo que se oculta tras el asesinato de su amiga Ruth. The Hour legitima la televisión como herramienta contra-política, reflexiona sobre la difusión de la verdad que puede llevar a la prohibición y a la censura y plantea la defensa del juego sucio cuando jugar limpio no sirve de nada. ¿Querrán decirnos algo sobre la BBC?

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